El agua en nuestro organismo

 

Como vimos en un post anterior, el agua es fundamental para la actividad adecuada de las funciones corporales y cognitivas.

El 70 % del peso del organismo humano está formado por agua en la que, en parte, están disueltas sales y otros materiales. Algunas de estas sustancias están en el interior y el exterior de las células en forma de iones. La membrana de la célula permite el intercambio de éstos, que es lo que activa los músculos y las neuronas. De ahí la importancia del agua porque actúa como medio de intercambio.

Todas las formas de vida superiores requieren un sutil y complejo balance de iones entre el espacio extracelular y el intracelular. Esto afecta y regula la hidratación del cuerpo y el pH de la sangre, es crítico para las funciones de los nervios y los músculos y es imprescindible para llevar a cabo la respiración. El agua en condiciones normales aporta ese balance.

Cada vez son más las personas que consumen agua embotellada destilada o purificada. Nos lo venden como agua pura pero lo que no nos dicen es que se trata de un agua sin los minerales presentes en el agua del grifo o sin el balance necesario de sales y minerales.

Los purificadores de ósmosis inversa cambian la estructura del agua. Cuentan con un «remineralizador» que aporta minerales al agua y además regula el PH, algo que no tiene sentido cuando sabemos que el agua natural ya cuenta con las necesidades idóneas de sales minerales y el PH adecuado para el consumo. Además, es un sistema que echa a perder, de media, dos litros de agua por cada litro tratado y no es eficaz contra muchos contaminantes químicos.

La mejor manera de obtener un agua adecuada es directamente del grifo. Se puede optar por medios de purificación que retiren sustancias nocivas pero que no manipulen su naturaleza.

Si quieres más información sobre el agua y sistemas de tratamiento de agua puedes leer el artículo anterior: «La importancia de un agua de calidad para una nutrición correcta»

2 comentarios

  1. Fíjate, nunca me había pasado por la cabeza que el agua del grifo sería la adecuada, siempre y cuando sea tratada. Gracias por el contenido. 🙂

    • Efectivamente, Rafael. Teniendo en cuenta nuestro estilo de vida urbanita, el mejor agua que podemos beber es del grifo pero tratada con sistemas que quiten el cloro, los trialometanos y los contaminantes que se saltan las plantas depuradoras.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.