Necesitamos ideas para cambiar el mundo

¿Tienes alguna?

Miguel_Carrero
Miguel Carrero

Hace pocos días me impactó un texto de Jeremy Rifkin. He leído dos de sus libros, “La sociedad de coste marginal cero” y “La sociedad empática”, llenos de datos y textos que dibujan un futuro prometedor para el ser humano. Pero en este último, “The Green New Deal” dedica unas líneas, bajo el título “La edad de la resiliencia”, al cambio de paradigma al que nos vemos obligados: de no tener límites en nuestro progreso como especie a una nueva era de contención por las consecuencias del cambio climático. Y tras mencionar las nuevas estructuras que se están generando para esta nueva era, alude a la suerte como otro factor necesario para sobrevivir.

La suerte

Que un autor como Jeremy Rifkin haga este tipo de declaraciones tiene que hacernos mucho más conscientes de lo que se nos viene encima. Cada vez se vuelve más urgente las acciones necesarias para levantar esas nuevas estructuras. Porque, tal como mencionan algunos expertos, lo que no hagamos hoy lo tendremos que hacer mañana con lo que nos toque ese día acumulado.

Como estructuras también tenemos que abordar los aspectos culturales a nivel global. Porque la cultura actual marca nuestro comportamiento. Es el principal problema, se trata de una actitud enormemente consumista de recursos y con pocos miramientos al impacto que provocamos en el entorno.

Entre los muchos aspectos que podemos transformar de nuestra cultura, hay uno en concreto que me entusiasma porque es sencillo de entender. Lo podemos ver relatado en este vídeo, en el epílogo, los últimos 2 minutos. Después de presentar “El Proyecto Mannhatta” hace una prospección en el futuro sobre cómo serán las ciudades dentro de 400 años. Aunque es preferible verlo completo, son sólo 16 minutos.

Básicamente, comenta que tenemos que enfocar en los elementos que sostienen cualquier hábitat humano, que son
– Comida
– Agua
– Refugio
– Recursos para cultivar
– Y un significado de vida.

El significado de vida ya lo hemos trabajado suficiente y es momento de poner el foco en los otros elementos. Y cambiando este enfoque es inevitable que las ciudades se transformen en escenarios de vida mucho más amables y acogedores. Así, sin quererlo, el significado de vida vendrá sin pretenderlo. ¿Qué mejor que una vida agradable, cómoda, distendida para desarrollar el ocio y así una filosofía de vida?

En ocasiones, cuando comento en algunos círculos estos aspectos, surge como una especie de mantra la imposibilidad del cambio. Y, como toda opinión, lo considero fruto de una ideología. Pero cada ideología deriva en su plasmación material en una realidad distinta. La cultura puede llegar a ser muy poderosa, dirige a sociedades enteras a distintas formas de desarrollo.

Debemos rodearnos de ideas, conceptos que conformen la ideología para poder construir las estructuras de futuro que garanticen nuestra existencia en este mundo tan hermoso.

Hay un texto de Christian Felber, en su libro “La economía del bien común” que es un ejemplo de estas ideas:

Todos los estudios científicos sobre este tema revelan que un menor uso de los recursos y del consumo material no tienen por qué significar una reducción en la calidad de vida o de comodidad, sino todo lo contrario:
– si los ríos, lagos, bosques y campos ofrecen de nuevo un lugar de descanso;
– si las viviendas y las casas ya no necesitan petróleo y gas debido a un buen aislamiento, al uso de materiales naturales y a un diseño inteligente (y los países ya no emprenden guerras por el control de los recursos);
– si los muebles huelen a madera natural y halagan a los ojos como los pies descalzos; si la comida alimenta y llena de energía;
– si se pudiera llegar a pie a todos los sitios importantes a diario, o en un transporte público adecuado;
– si el ambiente de trabajo está libre de estrés, es relajado y se aprecia;
– si la pobreza y la mendicidad en las calles y lugares públicos desaparece, porque todos están integrados en la vida social y económica con igualdad de oportunidades y derechos;
– y si todos saben que su estilo de vida no priva a la gente en otros países alrededor del mundo ni a las generaciones futuras de sus oportunidades de existencia y de desarrollo, entonces ¡se vive simple y llanamente mejor!

¿Tienes tú píldoras de este tipo que compartir para seguir desarrollando la cultura que tanto necesitamos?

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